Alberto Fernández: «No hubo dos demonios, sino terrorismo de Estado»


El presidente Alberto Fernández afirmó que durante la última dictadura cívico-militar en la Argentina «no hubo dos demonios», sino que existió «un terrorismo de Estado que se llevó miles de vidas de argentinos».


El Presidente asistió al acto de homenaje a las 12 personas secuestradas, desaparecidas y asesinadas en 1977 por la dictadura en la Iglesia de la Santa Cruz.
«Hoy lo central es la memoria y mantener en pie la exigencia de la búsqueda de la verdad y la justicia», dijo el Presidente en el acto de homenaje a las 12 personas secuestradas, desaparecidas y asesinadas en 1977 por la dictadura en la Iglesia de la Santa Cruz de esta ciudad, cuando hacían sus reclamos por sus familiares víctimas de la represión ilegal.
El Jefe de Estado advirtió que seguirá «peleando para que en la Argentina haya una justicia mejor porque a veces se corporativiza» y entonces se hace «necesario pedir verdad y justicia, que es lo que deben garantizar los jueces».
«Voy a estar siempre trabajando por los que están injustamente presos. El sistema institucional no pone en mis manos la suerte de todos ellos, pero no me quita la responsabilidad» de bregar por un mejor sistema, remarcó el Presidente.
La actividad se realiza en la esquina de Estados Unidos y Urquiza, frente al Solar de la Memoria de la Iglesia de la Santa Cruz, bajo el lema «Pisamos las calles nuevamente para recuperar la Patria Igualitaria, Libre y Soberana por la que lucharon nuestras y nuestros 30.000. Memoria, Verdad y Justicia», informaron los organizadores del encuentro.
Los «12» eran familiares de personas desaparecidas por la dictadura cívico-militar y militantes de derechos humanos que se reunían en esa parroquia del barrio porteño de San Cristóbal.
Esas víctimas fueron marcadas y entregadas por el represor infiltrado Alfredo Astiz, quien usó el alias de «Gustavo Niño» y se hizo pasar por hermano de un desaparecido.
Entre las personas secuestradas estuvieron las Madres de Plaza de Mayo Azucena Villaflor de De Vincenti, Esther Ballestrino de Careaga y María Eugenia Ponce de Bianco y las monjas francesas Alice Domon y Léonie Duquet.