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Una vez más la seccional Uruguay de la Unión Argentina de Trabajadores Rurales y Estibadores (Uatre) llevó a cabo otra inspección. Esta vez detectaron cuarenta empleados en una finca productora de tomates y morrones ubicada en cercanías de la ruta nacional 14, quienes estaban alojados de manera “casi infrahumana” según lo definió a La Prensa Federal el secretario general del gremio, Mario López. Esta actividad de control y denuncia encarados por parte del sindicato se suma a la gran cantidad que vienen desarrollando desde principios de año. Están preocupados por la cantidad de empleados en negro que tienen.
“Casa hechas con nylon”
“Días a tras hicimos una inspección de higiene y seguridad laboral en colonia San José. Lo hicimos en conjunto entre el gremio y el Ministerio de Trabajo de la Provincia, con el inspector Oscar Méndez. Se relevaron más de cuarenta trabajadores en una finca que se dedica al cultivo de tomates y morrones bajo cubierta. Está ubicada en una zona difícil de ver, por la ruta 14 después de la entrada a 1º de mayo, está en el medio del monte” señaló.
Sobre los empleados explicó que la mayoría son correntinos porque esta empresa tiene desarrollo en Corrientes y Mendoza, pero es oriunda de Buenos Aires. “Las condiciones (en que habitaban) eran casi infrahumanas. Las casas eran galpones donde hicieron divisiones de madera adentro, con piso de tierra. Un solo complejo de baño para 20 familias donde van chicos, chicas, grandes, todos juntos. Había viviendas hechas con el mismo nylon con que se hacen los viveros. Se procedió a pedir a que se desaloje ese lugar y se les dio 20 días hábiles para que comiencen a construir viviendas separadas para los solteros y otras para las familias, antes estaban todos juntos. Pedimos la ropa de trabajo que no tenían. Lo seguiremos de cerca porque es una temporada baja para la producción, la temporada alta empieza en octubre y se extiende hasta febrero y ahí serán 350 trabajadores, imagínense lo que es eso” alertó López.
Sin embargo adelantó que: “Ya tenemos noticias de los mismos trabajadores, y rápidamente les han dado la ropa y comenzaron a construir baños, a pintar las casas de materiales que había”. Sobre el momento de la inspección comentó que: “Hablamos con los encargados, todo bien y sin problemas. El tema es que si no los controlas hacen lo que quieren”.
Ayudas
El gremialista contó que han hecho muchas inspecciones en el Departamento Uruguay “sobre todo con los depósitos de agroquímicos, y a veces los mismos encargados nos agradecen que lo exijamos porque ellos se los piden a sus patrones, la gran mayoría vive en Buenos Aires, y no les dan bolilla, pero con la intimación lo deberán hacer”.
Trabajo en negro
Por último, a forma de estadística, López contó que cada 15 días hacen inspecciones, pero sin embargo no pudieron aumentar que aumentara la cantidad de empleados en negro en el sector, “siempre habremos tenido entre un 15 o 20 por ciento pero ahora se nos escapó y son por distintas razones” se lamentó.
Un año con inspecciones
Este año tuvieron varias inspecciones, tal vez las más resonantes fueron las que realizaron en un campo de la zona de Talita, donde un arrendatario tiene una explotación forestal. Allí encontraron a ocho misioneros que vivían en precarias condiciones. Vivían en pésimas condiciones humanas, no tenían casillas rurales, agua potable, comedor y baños químicos, como lo exige la ley.
El otro trago amargo lo vivieron a mediados de abril, cuando debieron denuncian a un productor rural en la zona de Herrera por agredir a inspectores laborales. El denunciado es el padre de un legislador entrerriano, quien los amenazó con armas blancas e insultos.
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