Alicia Castro y el puente futbolero para recuperar Malvinas

Alicia Castro y el puente futbolero para recuperar Malvinas La embajadora se puso la celeste y blanca para renovar el reclamo por las islas. Todo vale en la previa del Mundial. Alicia Castro y el puente futbolero para recuperar Malvinas

Fe, optimismo y deporte. La estrategia de la embajadora argentina ante el Reino Unido, Alicia Castro, no tiene nada que envidiarle a la doctrina sciolista. Si desde el principio de los tiempos la relación entre Argentina y el Reino Unido dista de ser la más armónica de todas, la diplomática le agrega cierto color. O provocación. O papelón.

La designación de Castro prometía todo tipo de exabruptos. Y no decepcionó a nadie. Le dijo al primer ministro David Cameron que era un “bobo” e “ineficaz”. Clamó por la soberanía en las Islas Malvinas con un escandaloso spot para los Juegos Olímpicos de 2012, gesto por el cual también tuvo que pedir disculpas. Tildó el referéndum de los isleños como “irrelevante”. Escrachó al canciller británico, William Hague, en una conferencia, al preguntar si “estaba listo para el diálogo” con Argentina. Si bien supo comportarse ante la reina Isabel II, las críticas le llegaron por el tocado que lució para ese encuentro. Pero volvamos a la última: el toque futbolero.

La embajadora aprovechó la previa del Mundial 2014 y presentó ayer una mesa redonda sobre fútbol en su residencia oficial en Londres, junto al periodista Víctor Hugo Morales y los excampeones Osvaldo Ardiles y Ricardo Villa. El eje: “Argentina e Inglaterra: Historia de una pasión compartida”. Hubo hinchada británica, con el aporte de los periodistas ingleses Jim White y Jimmy Burns.

Para Castro, “existen muchos vínculos culturales entre el pueblo argentino y el británico a través de la historia”. “El fútbol es, sin duda, uno de los más potentes”, consideró la exazafata, convencida de que estas iniciativas permitirán construir algún puente con la sociedad británica. Tal vez, las menciones del gol de Maradona, en el ’86, y el de Villa, en el ’81, no hayan sido de lo más oportunas. Tampoco la camiseta que lució: una de la Selección, con firma de Diego y todo.

Le pregunté a mis colegas deportivos sobre las chances que tiene Argentina para pasar, sin sobresaltos, la primera ronda. No tuve el valor de consultarles sobre las posibilidades que tenemos en un eventual cruce con Inglaterra, y mucho menos de imaginar qué puede hacer Alicia en el partido. Tranquilos todos: de momento, sigue sin aparecer en la lista de Sabella.

(*) Editora de Perfil.com