Costa rica dejo muy pobre a la celeste

Los centroamericanos jugaron concentrados y fueron efectivos. Uruguay, desconocido.

Si hace un mes se deprimió cuando no se encontró en los cien paquetes de figuritas que había comprado, al pibe Joel Campbell su actuación de ayer frente a Uruguay le devolvió la autoestima con una actuación tremenda frente a un Uruguay que parece tener un pacto con el diablo para complicarse solo cuando puede pisar seguro.

El triunfo absolutamente justo y categórico de Costa Rica puede que se inscriba en el mismo camino del rubro sorpresa en que se alineó la paliza de Holanda a España el viernes, más que nada porque la Celeste era el candidato “cantado” a este debut, y los centroamericanos, sin tanta prensa ni apellidos cotizados en millones de euros, eran el rival a cachetear por todo el grupo; pero ayer demostraron que pueden plantarse de igual a igual al más pintado y humillarlo.

Qué lejos quedó Uruguay de aquel Uruguay que venció sus propios miedos en Sudáfrica 2010 hasta trepar a semifinales a fuerza de coraje y fútbol definido para luego coronarse campeón de América un año después. Este, curiosamente con la misma base y expectativas de ir por más, es una versión desteñida que no por nada sufrió como sufrió para llegar a Brasil, más allá de la amplitud en las cifras con que ganó el repechaje contra la muy limitada Jordania.

Si algo demostró en el Castelao de Fortaleza fue lentitud, falta de variantes y una enorme ineptitud para atacar para torcer la historia del partido, ya sea cuando estaba empatado o cuando se le dio vuelta la historia. Que su estrella Luis Suárez no esté en condiciones de jugar no parece excusa para tan lamentable papel, habida cuenta de la lista de nombres que por cualidades técnicas y experiencia conforman el plantel. Ni siquiera el gol de Cavani de penal con que se puso 1 a 0 le sirvió para entrar en confianza y manejar el desarrollo.

En contraposición, Costa Rica jugó un partido casi perfecto desde el aspecto organizativo, tomó las precauciones que había que tomar para neutralizar las cartas fuertes de su rival y no se puso colorado cuando manejó la pelota para herir a los uruguayos.

Claro que todo le fue más fácil desde la gran tarea de su arquero Navas, atento y seguro; su capitán Bryan Ruiz y la dupla Bolaños-Campbell para desestabilizar por arriba y por abajo cuando se lo propusieron, hasta convertirse en una pesadilla para los desconcertados defensores charrúas. Así fue como primero con un zapatazo cruzado de Campbell, lo desniveló con anticipo de Duarte (levemente adelantado) en las narices de Stuani y lo cerró con una exquisita definición de Ureña en el cierre del partido. La expulsión de Maxi Pereyra por un patadón a Campbell fue la frutilla del postre de la impotencia.

Si como recordó el Maestro Tabárez en la conferencia de prensa, que Uruguay “nunca es favorito y corre siempre desde atrás”, es hora de que lo recuerde ya  mismo y se active, antes de que la historia le pase una factura muy grande y en una semana lo mande de vuelta para Montevideo.

 

La figurita más buscada

Joel Campbell tiene una historia mucho menos conocida que la que lo catapultó a los primeros planos cuando no se encontró en cien paquetes de figuritas que compró. Con sólo 21 años, hace cuatro que fue comprado por el Arsenal de Inglaterra por expreso pedido del entrenador Arsene Wenger, pero como el jugador no tenía visa de trabajo comenzó un periplo por varios clubes europeos, hasta llegar a su club actual, el Oluympiakos de Grecia. Ayer, fue decisivo cada vez que tomó la pelota y encaró a los desconcertados uruguayos y marcó el empate parcial.