“La opinión de mamá es la que más me importa”

“La opinión de mamá es la que más me importa”

 Vive cerca de la Plaza Mayor en Madrid, instalado mientras filma con Fernando Trueba y espera la salida en Antena 3 de La embajada. Se siente feliz por cómo lo recibieron Penélope Cruz y Javier Bardem, amigos de su padre, pero confiesa que extraña las milanesas que le prepara su madre.

“La opinión de mamá es la que más me importa”

Desde Madrid

Ya lo conocen como “el Chino” Darín, hijo de Ricardo y aunque se llame Ricardo Mario. Es ya tercera generación de actores –abuelo y padre– y desembarca en España por la puerta grande. A partir de julio, el canal Antena 3 emitirá la serie La embajada, producida por Bambú Producciones, donde acompañará a Belén Rueda y a un reparto estelar. A la vez, rodará en Budapest, junto a Penélope Cruz, La reina de España, bajo las órdenes del cineasta español Fernando Trueba.  
Desde las Navidades pasadas, el joven actor (27) vive en el castizo barrio de Centro, en Madrid, muy cerquita de la Plaza Mayor, donde PERFIL dialogó con él, largo y tendido, sobre su nueva vida en España.

—¿Tienes pensado hacer una carrera en España?
—No tengo nada planificado. Ahora, mi mente está puesta en los proyectos concretos que tengo cerrados: estoy grabando La embajada, aquí en Madrid. Y ya mismo con un pie en el avión para ir a Budapest a grabar La reina de España, a las órdenes de Fernando Trueba, con lo cual, entre esos dos proyectos estaré hasta fines de mayo o junio por aquí.

—¿Vendrás a vivir aquí?
—Adoro Buenos Aires para vivir y Madrid es una ciudad hermosa y me tratan fantástico, pero creo que sería muy bueno pensar en la posibilidad de no estar limitado geográficamente para trabajar.

—En poco tiempo entrarás a los hogares de todos los españoles a través de la TV, con “La embajada” por Antena 3. ¿Estás preparado para convertirte en el nuevo galán de la pantalla chica ibérica?
—No. De hecho, me está dando un poco de tristeza, que una de las cosas más lindas de Madrid, es que puedo transitar la ciudad y que la mayoría de la gente no me conoce. Igualmente no tengo la mirada puesta ahí; sí soy muy consciente de que soy un privilegiado por formar parte de dos proyectos de la trascendencia de La embajada y La reina de España, y de la magnitud de entrar en España con estos dos proyectos y acompañado de tales figuras.

—¿Y cómo te sientes trabajando con Belén Rueda que ha hecho “Séptimo” con tu padre?
—A Belén la conozco desde que trabajó con mi padre, incluso compartimos unos días de vacaciones. Y si bien nos conocíamos previamente, otra cosa es trabajar y compartir a diario largas jornadas. Es un privilegio trabajar con ella. Me sorprendió muchísimo Belén: es muy compinche y compañera; arma tándem y trabajamos las escenas juntos.  

—¿Qué expectativas te genera rodar con Fernando Trueba?
—Un poco de nervios por la envergadura del proyecto. En lo personal Fernando Trueba es una persona de una profundidad cultural abismal, tiene un conocimiento artístico en todas las áreas, es un tipo muy cálido y es un placer trabajar con él. Es amigo de mi padre, y hemos pasado algún Año Nuevo con ellos (dice, en referencia a Trueba y su familia) e incluso las últimas Navidades. Tenemos una relación previa buena, por parte de mi padre, y eso te relaja un poco en un proyecto que comprende las tensiones del caso. Mi papel en La reina de España es secundario, yo soy un técnico que trabaja en la película.

—¿Y trabajar con Penélope Cruz qué te produce?
—Penélope Cruz me parece que tiene un talento increíble y una capacidad asombrosa. ¡Vamos, una estrella mundial! En la película La niña de tus ojos, que es la previa a La reina de España, habla en andaluz con acento alemán.

—¿La conoces?
—Mi padre es muy amigo de Javier Bardem. La conocí  a fines del año pasado; a Javier desde antes. Me invitaron a pasar Año Nuevo con ellos a su casa; he sido muy bien recibido por todos; un poco tiene que ver con el conocimiento previo que tienen estas personas de mi padre. A Penélope, tuve más la oportunidad de conocerla en estas semanas: fuimos a comer, al cine con Javier, y con toda la troupe. No tengo un contacto fluido con ella, pero sí una buena relación, y tengo que decir que es divina.

—Tu padre ha hecho una carrera autodidacta, es un actor de raza, criado en un contexto artístico. ¿Sigues los mismos pasos que él o buscas formación actoral?
—Yo me he formado en distintos lugares con clases de teatro y  cursos, en algunos de los cuales no terminé el proceso completo porque llega el momento en que se me pasa el enamoramiento con un método, pero siempre me estoy formando. También es cierto que cuando uno trabaja sacar tiempo para estudiar se hace más difícil. Creo que la formación aporta  herramientas, y mi idea es llenar la mochila de herramientas para el día que las necesite.

—¿Con tu padre intercambian algún consejo?
—Más que consejos, tenemos intercambios de ideas y opiniones. Hablamos sobre muchas cosas que tienen que ver con nuestra vida, y eso involucra el trabajo. Incluso me da libros de películas que piensa, y me pide mi opinión.

—Tu madre no pertenece al gremio artístico pero…
—Bueno, eso es discutible…

—Sí, es verdad. ¿Qué cosas admiras en ella?
—Me conmueve su entereza. Es una persona que no le tiene miedo a nada, y de alguna forma le hace frente a lo que haga falta. Otra cosa que me asombra de ella es su versatilidad: ha incorporado una diversidad de conocimientos a lo largo de su vida. Creo que el consejo que más importa en mi casa es el de mi madre. Creo que todos pedimos la opinión de ella constantemente y la valoramos muchísimo. Estamos convencidos de que la suya es una de las miradas más agudas y entrenadas. Es una de las personas más cinéfilas que conozco; además de vivir al lado de un tipo que ha hecho muchas películas; el cual ha basado muchas decisiones en la opinión de mi madre. Hasta los productores consultan en distintas circunstancias a mi madre. Es una persona muy inteligente, le consulto más a ella que a ninguna otra persona.
Incluso, Axel Kuschevatzky, que es un experto argentino en cine, también ha pedido la opinión de mi madre en algunos casos. Ella es la columna vertebral de nuestra familia.

—¿Y qué echas de menos de ella?
—A ella y a su comida. Hace poco estuvo en casa y me llenó la heladera. Me dejó unas milanesas congeladas… ¡Lástima que ya se me acabaron!; a veces cuando termino una jornada de grabación a la medianoche no me queda otra que pasar por el McDonald’s.
Y eso, no es poco.

—¿Qué haces con tu tiempo libre?
—Leo y estudio los guiones; preparo las escenas para el día siguiente. Tomo clases de acento español. Es difícil pero estoy en proceso, todo se aprende, y me parece una herramienta importante. Por la tarde, eso sí, cuando puedo, me tomo unos mates.

—¿Qué expectativas tienes acerca del nuevo gobierno argentino?
—Que le vaya bien a nuestra gente; que nos vaya bien a todos como país; y que más allá de los números, la prioridad sea nuestra gente, que se piense en las personas.

 

Un amor en Madrid

La pareja más señalada por estos días por las revistas y programas del corazón, es precisamente la del Chino Darín y Ursula Corberó, una joven de 26 años y gran promesa del cine español. Se conocieron en el set de filmación de La embajada. Hace unas horas Corberó confirmó a la prensa española su romance con el Chino y dijo que “es divino”, “maravilloso” y que “cuando le conozcáis vais a flipar (alucinar)”. El actor no quiere hablar de su vida privada, de manera que retomamos el diálogo así.

—Tienes una na-turalidad y una impronta muy distintas a tu padre, pero aun así ¿tienes miedo de que la gente te compare con él?
—No, no tengo miedo, nada de eso; no me importan las comparaciones, aunque sean buenas. Antes de empezar a trabajar, cuando estudiaba teatro, ahí había algo que me preocupaba, pero no estoy muy seguro si tenía que ver con la compa-ración propiamente dicha, o con no estar a la altura de mis propias expectativas.

—En julio tienes previsto comenzar a grabar “Gigoló” para Telefe con  Juana Viale…
—Todavía no hay nada cerrado. Me mencionaron el proyecto en Underground hace cinco meses, pero no hemos vuelto a hablar sobre ello. Habrá que esperar.

—¿Cómo es la relación con Clara, tu hermana? ¿También la echas de menos?
—Claro que la extraño muchísimo. Ella es fundamental en mi vida. Con Clara hemos compartido muchas cosas. Y si bien hace un año y pico que vivo solo, extraño compartir momentos con ella. Supongo que es lo que le pasa a los hermanos cuando dejan de vivir juntos. Clara es muy divertida, somos muy compañeros y muy amigos. Nos vamos solos de vacaciones: hace poco fuimos a Estados Unidos y también a Puerto Madryn.

—¿Y tienes algún miedo respecto de ella?
—Que no sea feliz. Porque incluso de todas las cuestiones, como un desamor que pue-de traerle a uno infelicidad, se termina aprendiendo. Yo anhelo que sea feliz. Y creo que lo es: acaba de terminar la carrera de Bellas Artes, pinta y diseña su propia marca de ropa. Es feliz con lo que hace. Y eso no es poco.