Volvieron a fumigar en una escuela cerca del Aº Molino

p3 13-11-14Denunciaron la fumigación con glifosato en un predio lindante a una escuela rural de nuestro departamento. Un equipo de arrastre fumigó con glifosato el lote lindante a la escuela Nº 85 «Victoriano Montes», ubicada en el paraje Arroyo Molino, a 17 kilómetros de Concepción del Uruguay.

La directora del establecimiento radicó la denuncia en la Policía local y miembros de la Campaña «Paren de fumigar las escuelas» alertaron a la Municipalidad y al Ministerio de Salud. Ocurrió durante al atardecer del martes, cuando no había alumnos ni docentes en el establecimiento La fumigación se produjo al atardecer del martes, cuando un equipo de arrastre, conformado por un tractor y un carro-tanque, roció con glifosato el lote lindante a la escuela 85 Victoriano Montes, ubicada en el paraje Arroyo Molino a 17 kilómetros del centro Concepción del Uruguay y 700 metros al oeste de la Autovía 14. La directora del establecimiento realizó la correspondiente denuncia en la Comisaría 3º, la Campaña dio aviso a la Municipalidad y luego al Ministerio de Salud.

 

Explicaciones
La directora concurrió al lugar alertada por un vecino, que también sufre sistemáticamente las fumigaciones. Avisó a la Seccional de la Asociación Gremial del Magisterio de Entre Ríos (Agmer) y a los integrantes de la Campaña «Paren de fumigar las escuelas», quienes inmediatamente se dirigieron a la escuela. «No logramos parar la fumigación. Al llegar los arrendatarios/productores/aplicadores recién había terminado su tarea y trataban de dar explicaciones», se informó a esta Agencia desde la Campaña. Según se enumeró, los fumigadores aseguraron que respetaron los 50 metros de distancia, que avisaron a la sección Abigeato de Policía, que el glifosato aplicado es «banda verde» y que tenía agregado otro producto para reducir la deriva. También argumentaron que «no sabían que la maquinaria debía estar registrada ni que debían tener la receta agronómica y contar con la asistencia, y presencia, de un profesional responsable». Del mismo modo, desconocían que «para proteger su propia salud debían tener una vestimenta especial, botas, guantes, máscara». Este punto, a entender de la Campaña, «los ubica en el lugar de primeras víctimas de sus propias acciones y relativiza la intencionalidad en la falacia de sus argumentos».

 

«Una vez más»
«Lo cierto es que una vez más, otra escuela rural y otras familias y viviendas aledañas son rociadas con los venenos utilizados en la agricultura industrial», lamentaron los miembros de la Campaña, quienes señalaron que afortunadamente «esta vez no estaban los niños en clase», aunque «estaban por ahí cerca, en sus casas». Señalaron que mientras ellos intercambiaban «razones y pareceres de lo acontecido», los niños «fueron llegando para jugar al fútbol en la canchita iluminada que les ofrece la escuela». «Nos fuimos con las promesas de los arrendatarios/pro ductores/aplicadores de que la próxima vez avisarán, que mañana (por este martes) lavarán las hamacas, subibajas, tobogán y calesita del jardín, que está al borde de donde fumigaron, y que tendremos que hacer una charla con funcionarios y profesionales para buscar soluciones al problema», indicaron desde la Campaña.